
Compartí en las redes
El hecho sucedió el viernes en la Comisaría 2°, pero trascendió este domingo luego de múltiples trabajos con colaboraciones de otras jurisdicciones. Se trata de establecer si los testimonios de los implicados son ciertos y si las nenas fueron efectivamente asesinadas.Tras el femicidio y suicidio ocurrido días atrás en el barrio Bicentenario, hoy otra historia de verdadero horror ocurre en nuestro distrito. La Policía estaba a cargo de este hecho desde el viernes pero se mantuvo en secreto por pedido de mandos superiores, aunque por alguna razón, la noticia se liberó primero para sitios nacionales antes que para el distrito donde ocurrió.
Las fuentes policiales terminaron de reconocer el caso recién esta tarde del domingo de pascuas y la información de lo que ocurrió, aún no está avanzada apropiadamente. De todos modos, a grandes rasgos, esto es lo que ocurrió:
Casa allanada para establecer los hechos.
Tras hallarla, logran identificarla como María Jael Soledad Morra, argentina de 33 años, domiciliada en Los Pinos y Belgrano, quien estaría en un concubinato desde los 20 años con Nelson Zura Quispe Mendoza, en una casa de Agua de Oro, que tiene una obra en construcción. Según lo consultado, tenían cinco hijos, tres varones de 12, 8 y 4 años y dos nenas, una de 11 y otra de 2 años. Por alguna razón, casi todos tenían el apellido materno y no vivirían en la misma vivienda.
Tratando de establecer si era cierto lo que decía Morra sobre el secuestro de parte de su pareja, se le toma testimonio, a lo cual ella habría contado que "el marido la tenía secuestrada y no la dejaba salir". Este sujeto es un albañil boliviano de 38 años que fue ubicado en la obra en construcción en la cual viviría con ella, a unas cinco cuadras del lugar donde la encontró la policía, acompañada de un vecino.El móvil de la Comisaría 2° halló la casa y tomó declaración al hombre acusado, quien habría declarado que su concubina, María Morra, "padecía un retraso madurativo y que siempre se escapaba e inventaba cosas así". Hasta allí, no se podía constatar nada, dado que los vecinos no sabían de ninguna situación de violencia previa en la casa sindicada, o al menos eso dijeron a los efectivos.
El medio zarateño Enlace Crítico llegó a la información y fotos, ya que intervino la división de Canes de esa jurisdicción.

Arrancó como una averiguación del estado de una mujer insana
El viernes, a raíz de un llamado al 911, vecinos pidieron asistencia de la policía para una mujer que caminaba en un estado de aparente insanía. Luego de dirigirse hacia el lugar, los oficiales llevaron a la joven a la dependencia para que declare. Allí, el mismo Principal habría comenzado a trabajar la cuestión, pero nada hacía prever lo que iba a terminar sabiéndose más tarde.Los vecinos, que habían encontrado a la mujer de más de 30 años, la vieron caminando desorientada y diciendo que la habían secuestrado. Los oficiales se acercaron hasta Cafrune y Canaro, donde la hallaron, efectivamente, en un estado de deterioro, diciendo esas palabras, en Agua de Oro, casi Barrio La Posta.La mujer, entre desvaríos, alegaba un secuestro

En la comisaría, sale a la luz la situación impensada:
Ya trasladada toda la familia, incluso con los menores a la dependencia, comenzaron a hacerse las indagaciones para establecer más claramente los hechos de lo que hasta allí era un presunto hecho de secuestro, o de una mujer que desvariaba por la calle.Pero todo cambió cuando Morra exhibió dos certificados de vacunación del hospital Posadas, que serían de dos hijas menores, Sofía y Nataly Morra, dos mellizas nacidas el 23 de junio de 2017. En ese momento, los oficiales le preguntan por las menores, por dónde estaban, lo que la puso visiblemente nerviosa a la mujer.
